Acerca de mí

Me tomó toda mi vida llegar hasta este punto dónde entiendo quién soy, qué me diferencia, qué tengo para dar y cuál es mi misión en este mundo.

A esta altura transcurrí suficiente camino para ver el recorrido.

Gracias a todas estas experiencias de vida hoy tengo los recursos para ayudar a otros a crecer y expandirse, para encontrarse a sí mismos y ser honestos.

Junto a mi compañero y socio en la vida, creamos Share Love, un proyecto que de manera multi disciplinaria, a través de todo tipo de arte, música, instalaciones, talleres y charlas se dedica a concientizar sobre el amor como valor universal. Entendemos el amor como un sentimiento, una experiencia que puede ser creada y transmitida a otros.

Es por esto que ofrezco sesiones privadas de consultoría de vida, si te interesa participar podés anotarte acá.

Ihara se pronuncia Iara (o Yara en inglés), es un nombre de oriente medio con interpretaciones varias y mi madre me lo puso porque quería encontrar un nombre tan bonito y original como el suyo, pero antes la falta de ideas y opciones ante la antigua ley de nombres argentina, me puso el mismo nombre que a ella.

En Buenos Aires me sentía cómoda en el nicho tecnológico, y por años me desenvolví entre autodidactas de pensamiento racional y académicos.

Organicé todo tipo de comunidades para el intercambio de conocimientos tecnológicos y sociales, como Citycamp que integra proyectos sociales tecnológicos y gobierno para la creación de Smart Cities, hasta el fan club oficial de Google -como suelo llamar al Google Developers Group- pasando por hackatones y eventos audiovisuales varios.

En la búsqueda de una vida más verde dentro de un contexto citadino, hace unos años me mudé San Francisco (Estados Unidos, no Córdoba) dónde me encontré con más desafíos y dificultades de adaptación que los que tenía esperados.

Me llevó más de un año -y una separación en el medio- encontrar trabajo y un departamento aceptable para vivir sola en la ciudad. Pero lo hice. Me acomodé en una de las ciudades más caras del país con éxito.

En el 2014 fui a Burning Man por primera vez. Fue así como conocí un nuevo universo del que ya formaba parte, entendí el camino que había llevado -sin darme cuenta- hacia el arte la tecnología y la expresión personal.

Participé del Love Potion Collective en Oakland, dónde aprendí a soldar aluminio y acero, entre otras tantas cosas, y me hice amiga de las herramientas y maquinarias pesadas.

Para el inicio del 2015 me mudé, sin querer queriendo, a Las Vegas. Me había hecho amigos en el desierto y empecé a visitar a menudo hasta que mi novio -y actual esposo- me convenció y decidí instalarme definitivamente en la ciudad de luces que nunca descansa.

Aprendí a ser honesta conmigo misma, en todo sentido y ámbito de mi vida.

Aprendí a no distraerme con los sueños de otros.

Aprendí a compartir mis verdades y es por esto que las escribo acá.

Aprendí a ser yo misma para darme con el resto.

Aprendí muchas cosas, me gustaría poder compartirlas con vos.

 

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