Miranda

Miranda era la nena nueva de sexto grado, la de pelo cortito que se sentaba unos bancos más al costado que yo.  Cruzamos unas pocas palabras, varias sonrisas, una goma y un sacapuntas. Cuando vio que las demás me destrababan -no estaba pasando una etapa muy popular que digamos- se hizo mi amiga sin dudarlo. Se cambió de banco para estar más cerca y desde entonces fuimos inseparables.

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Del mundo

Buda Welcome

Tailandia me bautizó con fuego como ciudadana del mundo. Me ayudó a comprender el espíritu nómade que me domina. Cada día siento que pertenezco más al planeta entero y las fronteras se expanden. Los aviones se tornan un transporte más y de pronto puedo jugar por el globo entero; ir al dentista en Bangkok, estudiar online para rendir exámenes en Europa, vivir en San Francisco y manejar equipos de desarrollo en Buenos Aires. Así se abre el mapa y me hace florecer a la vida.

Hay un antes y un después, renazco a una nueva etapa de mí. Me alineo al hacer bajando deseos y expectativas, aumento las exigencias. Aprovechar el tiempo, trabajar arduo y esforzarme para conseguir mis propias metas, cada vez más inmediatas y placenteras, pero mejor planeadas y anticipadas para construir a futuro. Esta vez me creo, creo en mí y en lo que puedo lograr.

Respirar profundo, dejar la ira atrás, los años turbulentos ya pasaron. Se terminó la angustia y vivir a las corridas. Construí una realidad bella que me permite crecer y potenciarme. Ahora puedo disfrutar de la experiencia y aprovecharla.
Estoy rodeada por los mejores compañeros de camino que pude encontrar.

Tengo 6 años de matrimonio y experiencia encima, la suficiente para ir entendiendo como funciona esto de compartir la vida y disfrutar el recorrido. Encontré la certeza de un hogar seguro cuando necesito reposo, también amores, amantes y amigos en los que empaparme de experiencias y aprendizajes. Puedo viajar sola mi camino y estar acompañada en paralelo; crear paréntesis, pausas y puntos suspensivos. Me gusta dejar historias de finales abiertos.

En cada lugar del mundo encuentro una parte de mí que me completa. Se llena con amor el vacío que me genera la existencia.  En los rincones más inesperados hay una persona esperándome con una sonrisa. Es hora que le sonría al mundo yo también. Ya no es crecer para mí, es crecer para los demás y tener algo que devolver.

Aprendí a aprender, aprendí a exigirme, aprendí a disfrutar.

ขอบคุณ

Reflexiones sobre viajes

Roma

Roma desde el aire.

El ser humano viaja por naturaleza, así fue como el hambre y el frío inventaron las migraciones. La curiosidad también. El deseo implacable de ‘saber qué hay más allá’ muchas veces acompaña. Hay quienes necesitan hacer todo el recorrido de a pie*.

*aunque en bicicleta también vale.

El ritmo cardíaco se acelera al seguir el camino que conduce a la cima de la colina. Para correr una maratón hay que ir distribuyendo la energía para poder llegar cada vez más lejos. La adrenalina de estar rodeado de una cultura desconocida y un idioma extraño. Recorrer las calles de Paris hasta que duelen los pies.  Se viaja con el cuerpo.

Los viajeros existimos en montones de formas distintas, tantas como personas que se animan a viajar, venimos de lugares y culturas diferentes, sin embargo quiénes recorremos el globo algunas cuestiones compartirmos, lo sentimos cuando conversamos y entendemos que algunos códigos son los mismos, sin importar nacionalidad, religión u otras cuestiones que suelen separar a la gente de buena voluntad.

israel

Frontera Israel-Sirya

Este planeta, basto para tantas cosas, es un lugar más pequeño de lo que pensamos. Las distancias se acortan con los avances tecnológicos -físicos y virtuales-. pero sigue habiendo un largo recorrido por delante, ya que el mundo se expande a través de la gente. Lo que a pie se recorre en días, de a personas se tarda años.

Existen tantas realidades como seres humanos, y las interacciones que se crean entre ellos las multiplican. Cada individuo crea su propio universo, que al compartir un punto común con otro genera una nueva realidad que es compartida. Cuantas más personas se conocen entre sí,más fácilmente se encuentran los puntos en común entre ellas.

soldados

Nunca me imaginé que iba a terminar teniendo amigos soldados.

Cuanto más interacciones, más compleja se vuelve la realidad, más ricas son las estructuras que la componen y más elaboradas las ideas, que con un poco de buena voluntad, colaboran a la mejora de la red entera. Ya no son solo el punto de vista de un individuo, sino el resultado de toda una red de actores participes de llevar a la realidad esa esfera.

No me acuerdo cuándo fue la primera vez que pensé en viajar seriamente. Mi madre siempre me hablaba de la importancia del tema -quizás esperando realizarse en las acciones de su hija- pero cuándo se volvió algo propio no sabría decir y en este momento ya no importa tampoco. Es algo que siento y ya.

Es una picazón que empieza despacito, sin que me de cuenta, me va inquietando de a poco hasta que desespera. Algo así como cuando uno tiene un yeso puesto y no puede llegar a rascarse en el lugar que pica. Cuando eso pasa, necesito sacar un pasaje de avión. Cuando no puedo, planeo un mini trip, una escapadita de fin de semana. Cómo mínimo tengo que pasar todo un día en un parque, al aire libre. Estar mucho tiempo en la misma ciudad me hace sentir encerrada.

yosemite

Sequoia caída en Yosemite.

El ser consciente de mi entorno me da una visión más general de mundo y más particular de las personas que lo componen. Me hace plantear y replantear aquello que aprendí como verdad absoluta. La oportunidad que me brinda viajar es absorber otras culturas desde mi propia perspectiva pero ampliada por aquellos que conozco en el recorrido. Detrás de cada persona hay una historia diferente, un universo nuevo a descubrir -o no- que se vuelve parte de mi vida.

De aprender de los demás construyo.